DIGESTOLOGÍA - Equaid Research

DIGESTOLOGÍA

La leche de yegua puede ayudar a mejorar ciertos problemas digestivos derivados de la desestabilización de la flora bacteriana intestinal. Puede actuar como prebiótico y probiótico y además la combinación del lisozima y la lactoferrina limitan el crecimiento de la flora bacteriana no deseable y favorecen el crecimiento de bifidobacterias y bacterias lácticas como el Lactobacillus plantarum y Lactobacillus salivarius.

 La leche de yegua tiene un porcentaje alto de lisozima, que es una proteína antimicrobiana que limita el crecimiento de bacterias causantes de infecciones intestinales y diarrea. Tiene actividad bacteriostática contra las enterobacterias y bacterias gram positivo. También como se ha dicho favorece el crecimiento de otras bacterias que son beneficiosos para el tracto gastrointestinal liberando azúcares en el intestino que constituyen factores de crecimiento para ellos ( Alais, 2003 ).

 El efecto antiinflamatorio de algunos de los péptidos bioactivos derivados de la digestión de las proteínas de la leche de yegua puede jugar un papel importante en el alivio de la inflamación intestinal asociada a diversas patologías digestivas como es colon irritable.

Tener en cuenta también el posible efecto regulador de la quimiotaxis y el estallido oxidativo responsables de la inflamación por parte del lisozima y los ácidos grasos omega-3 y omega-6 (Foekel et al. 2009). Estos ácidos grasos poliinsaturados ( omega-3 y omega-6 ) tienen también una función antiinflamatoria tan o más importante que los péptidos bioactivos, así, también pueden representar una gran ayuda en estos casos de patologías digestivas.

 En el caso concreto de la enfermedad de Crohn, por ejemplo, destacar que el contenido en butirato que tiene la leche de yegua puede ayudarnos a tener en buen estado los colonocitos y evitar agravamientos de la enfermedad.

 En cuanto a las personas intolerantes a la lactosa, esta leche tiene algunas ventajas. La leche de yegua lleva bacterias probióticas productores de la enzima lactasa que ayudan a metabolizar la lactosa. Se intuye que el actual incremento de intolerantes a la lactosa se ​​debe, en parte, al abuso de los antibióticos que han dejado las floras intestinales descolonizada de bacterias productoras de lactasa. Es por eso que una adecuada recolonización puede favorecer la mejora en la intolerancia a la lactosa. Esta función estimula la lactasa residual que aún queda en los enterocitos de la persona, potenciando su acción y mejorando la intolerancia a medida que se va consumiendo esta leche. 

La leche de yegua, además, contiene una buena cantidad de magnesio, importante para tratar trastornos intestinales como la enfermedad del colon irritable.