INMUNOLOGÍA - Equaid Research

INMUNOLOGÍA

La leche de yegua puede tener un papel muy importante en el sistema inmunitario debido a algunos de los componentes principales. Primeramente, hay que decir que esta leche lleva Inmunoglobulina G, Inmunoglobulina A y Inmunoglobulina M.

  1. La IgG es la única que tiene capacidad para atravesar membranas biológicas. En el momento en que se produce una respuesta inmunitaria secundaria, la mayoría de inmunoglobulinas pertenecen a este tipo.
  2. La IgA puede ser secretada por las mucosas y glándulas exocrinas, haciendo su acción más importante en la superficie de las mucosas y líquidos biológicos.
  3. La IgM es la encargada de desarrollar un papel de defensa en los espacios intravasculares, este tipo es el que se forma más rápidamente ante una respuesta primaria.

Aparte de las inmunoglobulinas descritas, hay que mencionar también las proteínas del suero que posee la leche de yegua.

La lactoferrina tiene actividad antimicrobiana. Así, proporciona protección contra bacterias patógenas que colonizan las mucosas. Es utilizada como antiséptico natural (Drago , 2006). Presenta actividad antimicrobiana actuando contra determinadas bacterias gram positivos y gram negativos, pero también contra algunos virus y hongos (Rodríguez- Franco et al. 2005). Tiene un papel modulador de la respuesta inmunológica. Estimula o inhibe varios componentes hormonales y celulares implicados en la prevención y/o resolución de infecciones y la inflamación asociada a estas (Drago - Serrano et al. 2008). La lisozima también tiene actividad antiséptica. Actúa sobre algunas bacterias y los disuelve mediante la eliminación del componente polisacárido de sus paredes celulares (Garg, 2010). Además, tiene actividades antiinflamatorias (Shellhorn et al. 1995). La β-lactoglobulina tiene propiedades antimicrobianas y antivirales. Es capaz de inhibir patógenos a nivel gastrointestinal, de promover la respuesta inmunitaria del organismo y regular el desarrollo de la célula (Schanbacher et al. 1997). La α-lactoalbúmina es bactericida, tiene un efecto antimicrobiano y es un agente inductor de la apoptosis.

A partir de las proteínas de la leche, al ser diferidas, liberan péptidos bioactivos con muchas variadas propiedades. Entre las que se destacan las reguladoras de la tensión arterial, antimicrobianas y antiinflamatorias (Uniacke-Lowe et al. 2010, Nagpal et al. 2011).

Las proteínas descritas contienen los aminoácidos imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo, pero además, la leche de yegua contiene aminoácidos libres de más fácil absorción. Entre ellos, referente a la inmunología, destacan los siguientes:

El ácido aspártico ayuda al sistema inmunitario ya que provoca una mayor producción de inmunoglobulinas y anticuerpos. La serina es útil para el correcto mantenimiento de un sistema inmunológico saludable y ayuda en la producción de anticuerpos. La lisina tiene grandes propiedades antivíricas y mejora la función inmunitaria y la producción de anticuerpos. La histidina es necesaria para la producción de glóbulos rojos y blancos en la sangre. Mejora la respuesta inmunitaria.

La leche de yegua tiene una cantidad importante de vitaminas de las que destacan en relación al sistema inmunitario las que se muestran a continuación:

La vitamina A o retinol aumenta la función inmunitaria. La vitamina B2 o riboflavina regula el crecimiento de los glóbulos rojos y ayuda a mantener un sistema inmunitario fuerte. La vitamina B5 o ácido pantoténico es requerido para la formación de anticuerpos, minimizar el efecto tóxico de algunos antibióticos y ayudar a cicatrizar heridas. La vitamina C o ácido ascórbico ayuda a combatir enfermedades víricas y bacterianas. La vitamina E o tocoferol regula la unión de las plaquetas y aumenta la respuesta inmunológica, por ejemplo estimulando los eritrocitos que adquieran más resistencia.

Así pues, no es la acción de cada componente individualmente, sino la suma de todos esos que nos proporciona una ayuda para el organismo frente varios patógenos.